Como juega el tiempo

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Ya llevamos aquí un mes y todavía no hemos ni cambiado el cartelito del buzón. Es como si todavía no nos creyéramos que estamos aquí. Por contra, además, aquí el tiempo está loco, o galopa como un caballo o se para ensimismado.

Ayer estuvimos en una cena, la organizaba la profesora de matemáticas en su casa, y conocí a algunos de los compañeros de Julio. En especial estuve hablando con una compañera suya, turca de origen. Por fin, me reflejé por una vez en alguien y pude sentir el peso que supone a los demás un ritmo de vida excesivamente lento. Siempre lo han dicho de mí, que soy de ritmo lento, pero al no sufrirlo, una no es consciente. Excepto por que nunca me da tiempo a nada y siempre llego tarde…

Pero la chica de ayer…es de admirar. Qué manera de alargar las sílabas, yo intentaba atender a la conversación, mientras veía como mis hijos se iban desmandando. Por fin tenía a alguien delante que hablaba a un ritmo al que yo podía atender en ingles fácilmente y la verdad es que se me hizo eterno. Creo que fue porque detrás veía a mis hijos desfilando de uno en uno. Primero corriendo con las bebidas en la mano, parecía que lloviese. Solo podía pensar en el suelo de madera. La segunda vez ya llevaban comida, (¡ay! la pared), noté que me tocaba hablar por la cara como expectante de mi interlocutora, dije un “yes, its good” y la dejé que cogiera ritmo, mientras me fijaba preocupada en como Elena trataba de esconder su comida en una esquina. La tercera vez ya iban peleando y gritando, yo veía al hijo de compañero de Julio proveniente de china, sentadito haciendo los deberes y veía a los míos volviendo loca a la profe de estadística, que debía estar calculando las probabilidades de salir indemne del evento, mientras perseguía disimuladamente a mis hijos.

Es increíble como siempre conseguimos tener guardaespaldas adonde quiera que vayamos, la gente siempre nos está cuidando. ¡Qué encanto!

Por supuesto, me habría encantado terminar la conversación pero no pude, eso sí, me quedo con ganas de conocer Turquía, si la gente es como ella puede que me sienta realmente cómoda allí. Me pareció muy valiente aquella mujer, con ese ritmo, un bebé de tres años y estudiando en Harvard, por lo visto es un coco de las matemáticas, y no me extraña con la de cálculos temporales que debe hacer la pobre…

Eso del tiempo es algo complicado, aquí de verdad que vuela , es horrible, no da tiempo a nada, pero cuando se para…es peor, porque piensas en que pasará cuando se vuelva a activar. Para que os hagáis una idea, dormimos apenas cinco horas diarias, y no nos da tiempo a nada.

Y una cosa es mirar el tiempo a corto plazo, y otra es mirar a largo plazo, ¡Anda que no entra vertigo cuando miras hacia atrás a largo plazo! entre otras cosas porque te das cuenta de que empiezas a necesitar las pastillas para la memoria, todo está como roído, a parches.

Por otro lado, porque te das cuenta que tu hija mayor ya va sola al cole, la peque acaba de cumplir cuatro años, y el mediano, está alargado…, te percatas de que tu ciclo reproductivo llega a su fin, y no es plan de volver a activarlo para alargarlo. Sobretodo no mires la almohada al levantarte, ni al espejo directamente a los ojos…porque sí, las cosas han cambiado pero tampoco es necesario ser tan conscientes.

Cuatro años, y seguimos sin poder planificarnos, si el cumple era el domingo, el viernes nos pusimos a planificarlo…creo que la bici llega mañana. Un desastre, sin invitados por supuesto, solo familia, no fuera a ser que llegáramos tarde y dejáramos colgados a los invitados…Nos salvaron dos cosas, que ella solo ansiaba soplar las velas, muchos regalos y que la dejaran ver la tele tranquila por una vez. Como la bici no llegaba a tiempo nos pusimos como locos a comprarle cosas. Así que tuvo exactamente el cumpleaños que deseaba.

La segunda cosa que nos salvó fue que le hacían una celebración en el cole. No sé que tal salió porque sus hermanos y yo llegamos tarde, y solo llegamos a llevar los polos, (aquí lo de las chuches no se estila, y los regalitos tampoco), pero con todo la peque estaba feliz, y se pasó el resto del tiempo dando ordenes a sus hermanos y a mí, para que el resto de los compis de la escuela vieran quien tiene las riendas. Y no cabe duda, lo consigue, allí nadie la entendía aparte de nosotros, y solo a veces, pero hasta las profes la seguían obedientes.

Lo que dice Julio, o sale presidenta o nos hace desgraciados a todos. Mejor no mirar el largo plazo del futuro.

 

 

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