Navidad, extraña Navidad.

nacimiento

¿Cómo es aquí la navidad? No tengo ni idea. La verdad es que no puedo decir que haya visto mucho de ella por aquí. La parte consumista si existe, he de reconocer que a esa me he apuntado. De pronto te empiezan a llegar miles de ofertas al mail, y te desatas como si no hubiera mañana. A ello contribuye el frío, (-16 grados), sólo un día, cierto, pero los pronósticos prometen.

Primero caes con todos los tipos de abrigo posible, más tarde vienen las ofertas de ropa interior termodinámica y para cuando buscar precios es una rutina… Aparece Santa Claus en tu vida.

Primero te atiborran de películas con niños de ojos grandes y angelicales.Luego te llegan los vídeos de niños que quieren a sus mamás por encima de los regalos…

vaca Cuando ya estas tan blanda que te cuelgan las carnes, entonces te llegan las ofertas de juguetes

La primera vez que ojeas los catálogos, no te puedes creer que haya juguetes que cuestan 300 dolares…para cuando han terminado contigo una rebaja del veinte por ciento, es imperativo, te lo están regalando. Vaya que si caerías. Si no es porque tienes claros los números de la tarjeta…esos sí que no perdonan.

Cuando vuelves a casa con el último ejemplar, con los nervios destrozados (tuviste competición de codos con una rubia), parece como si te arrastrases en vez de andar ¿Te habrás convertido en babosa?¿O es que estás hambriento, sediento, estresado con los números y llevas veinticuatro horas sin dormir intentando encontrar el mayor chollazo por Internet, que por supuesto no enviaba a domicilio y estaba a hora y media de tu casa?

Lo mejor es cuando encima se te junta con una cena organizada en casa. Después de las últimas semanas extenuantes, cazando ofertas, para la cena lo único que quieres es comida, te gastas hasta lo que no tienes. Ya no eres el superviviente, eres un lindo corderito. Te basta con salir del supermercado con todos los tuyos y todo lo que has comprado. Eso sí, una vez que haces la última compra, te sientes como Rossie en su moto. Estas seguro de que te la das en la primera curva.

Sobrevivir es lo importante. Y disfrutas del momento, vaya que si disfrutas… Mete en la nevera la compra, limpia la casa, sorprendida porque parece que tus hijos por fin colaboran, ( ¡Cómo será tu cara!), prepara los ingredientes y reparte paz entre los niños.

Limpias la casa como no lo hiciste desde que llegaste. Queda preciosa. Y entonces te das cuenta de que has limpiado la cocina, justo antes de ponerte a cocinar. Da igual…de perdidos al río. Te arremangas y enciendes el portátil, pones musiquilla y abres la primera de las recetas…te espera una tarde larga.

lavander

Cómo disfrutas de hacer la cena, te quemas con el horno, pero da igual, te chocas con el armario abierto, tienes que cambiar de receta a medida que te descubres todo lo que olvidaste comprar, pero sabes que ya no vuelves, te sientes la reina del cotarro, por fin tienes control sobre algo…

Cuando te das cuenta ya no te da tiempo a ponerte guapa y vas hecha un fistro, para colmo te has mirado en el espejo, pero da igual…Estás feliz. No pasa nada, hasta el mes que viene no pasas por el supermercado, vivir de las sobras te hace hasta ilusión.

Por fin llegan los invitados, gente amigable que te habla y se interesa por tí, el asado está a punto, (después de pasarse entrando y saliendo del horno toda la tarde ante tus dudas), hay vino, y mil cosas que te gustaría compartir…Y ahí justo, es cuando te asalta Morfeo. Eso y que el estomago se te pone del revés con oler el vino.

No puedes ni hablar, se te instala el sueño como una losa en la frente y te pasas el resto de la noche luchando estoicamente contra la caída del parpado. Todos han sido entrañables a pesar de que no podías ni contestarles. Convertida en seta, miras a tu alrededor para comprobar que no queda nada limpio. Cuando por fin se despide el último invitado después de que os hayáis dado las interminables gracias mutuamente, cierras la puerta y te vuelves hasta eficiente. Todo por terminar.

Recoges todo lo que huela o impida el movimiento, pones el friegaplatos y corres a forrar y colocar paquetes, lo dejas todo bonito, y te desplomas en la cama. De madrugada entre sueños te empiezan a llegar las preguntas ¿Podemos abrir los regalos? Les mandas a la cama dos o tres veces. Pero llega un momento en que las voces suplicantes no cesan. Tienes que hacer un esfuerzo por recordar quién eres y a que se refieren las voces.

Cuando por fin consigues que la sangre circule de nuevo por tus manos y tus piernas, y consigues vencer la fuerza de la gravedad, abriendo los ojos en un esfuerzo sobrehumano, ves que apenas amanece en ese momento.

angelito

 

Fijando la vista, entre las legañas, te encuentras con esas caritas sonrientes de ojos grandes y angelicales, que apenas pueden contener las ganas de abalanzarse a por los paquetes, y te preguntan desesperados si puedes levantarte para acompañarles en ese gran momento.

En fín, que navidad lo que se dice navidad…No sé, pero aquella mañana no se te olvidará jamás. Juegas como si fueras un niño, con ellos. Están felices, y tú más, en ese momento volverías a la juguetería las veces que hiciera falta. Pero no hace falta. Y tu marido ha bloqueado la puerta por si acaso.

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